Disruptores endocrinos, nuevo informe de la Sociedad Internacional de Endocrinología

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Los disruptores endocrinos de plásticos y plaguicidas se relacionan con el cáncer, los trastornos del desarrollo y la infertilidad, según el último informe de la Sociedad Internacional de Endocrinología.

El último informe sobre disruptores endocrinos

El informe «Disruptores endocrinos: amenazas a la salud humana», de la Sociedad Internacional de Endocrinología es la fuente de información más actualizada sobre el estado de la ciencia de los contaminantes hormonales, sustancias sintéticas que «hackean» el sistema hormonal.

El reciente informe recoge las conclusiones de las y los especialistas en hormonas de la Sociedad Internacional de Endocrinología (Endocrine Society), la mayor organización mundial de investigadores y médicos que atienden a personas con afecciones relacionadas con las hormonas.

Según la autora principal del informe, Andrea C. Gore, PhD de la Universidad de Texas:

«Las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino y que forman parte de nuestra vida diaria nos hacen más susceptibles a los trastornos reproductivos, el cáncer, la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardíacas y otras afecciones de salud graves«.

Este informe actualiza el anterior «El estado de la ciencia en torno a los EDC» del 2012 y muestra que en estos años ha aumentado la evidencia sobre los problemas de salud que se relacionan con este gran grupo de sustancias tóxicas.

Así funcionan los disruptores endocrinos

Las hormonas son sustancias químicas naturales que contribuyen al desarrollo y el mantenimiento de la salud y nuestros procesos corporales.

El parecido químico de los EDCs con las hormonas naturales hace que el organismo se «confunda» y bloquee funciones vitales o active otras que no deberían activarse, por ejemplo. Estos desórdenes pueden generar daños en nuestra vida y la de nuestra descendencia (sus efectos se extienden hasta las nietas y nietos de las personas expuestas).

Al interferir en la acción de las hormonas, los EDC puede afectar muchas funciones relacionadas con la salud. El informe advierte sobre la influencia de los EDC sobre los cánceres, los trastornos neurológicos y del comportamiento, la diabetes, la obesidad y trastornos cardiovasculares, trastornos reproductivos, la inflamación y la inmunidad.

El EDC (en azul en el dibujo) puede actuar de muy diversas formas. Por verlo de una manera gráfica, el disruptor endocrino puede ocupar el lugar de una hormona natural en el receptor y bloquear una respuesta del cuerpo a esa hormona o generar una respuesta errónea. Pero tienen otras muchas formas de actuar, desde en la síntesis de hormonas naturales a su eliminación.

Estas sustancias químicas plantean riesgos particularmente graves durante la gestación y la infancia (pensemos en la cantidad de momentos clave en el desarrollo de un feto que están mediados por hormonas , que deben presentarse en el momento adecuado y en la cantidad adecuada).

Disruptores endocrinos en plaguicidas y plásticos

El reciente informe incluye el análisis de la exposición a disruptores endocrinos o EDCs a través de cuatro fuentes: plásticos, plaguicidas, productos de consumo (incluidos productos para niños) y sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS o tóxicos eternos), una clase de miles de sustancias químicas que se sabe o se sospecha que son EDC.

Plaguicidas

Entre los plaguicidas se centran en el herbicida más utilizado en el planeta, el glifosato. Este herbicida cumple ocho de las diez características clave para ser un EDC, algo que queda claro al ver sus impactos adversos sobre la salud reproductiva. El glifosato altera la fertilidad masculina y femenina de animales y seres humanos como advertía en 2022 una revisión bibliográfica del Instituto Nacional de Investigación sobre Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente francés INRAE. El informe repasa también la evidencia del carácter contaminante hormanal de otros plaguicidas prohibidos en la UE, como el clorpirifós y el DDT.

Plásticos

En cuanto a los plásticos, es conocido que se fabrican con miles de sustancias tóxicas diferentes, algunas de las cuales son o se sospecha que son EDC. El informe examina dos de los grupos de ingredientes más problemáticos debido a su amplio uso y su toxicidad: los bisfenoles y los ftalatos.

La exposición a los EDC procedentes de los plásticos se produce en todas las fases de su producción, uso y eliminación, e incluso en los plásticos reciclados.

Otros EDCs

Además, el informe analiza la exposición a otros EDC, como el arsénico y el plomo, o las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés) o “sustancias químicas eternas” que se utilizan como revestimientos y repelentes de aceite y agua. Las PFAS se utilizan en cientos de productos, incluidos ropa y envases de alimentos, pero estudios recientes muestran que algunas PFAS pueden alterar hormonas como el estrógeno y la testosterona y alterar las funciones de la hormona tiroidea.

Las leyes no están a la altura

Por último, el informe denuncia que la regulación de los EDCs no ha seguido el ritmo de crecimiento de la evidencia de sus amenazas para la salud. Los EDC son muy diferentes a otros tóxicos, cosa que la mayoría de las leyes no tienen en cuenta.

Un ejemplo, según la asesora científica de IPEN, Sara Brosché, Ph.D. es la falta de atención legal a los peligros que plantean las dosis bajas:

Sabemos que incluso dosis muy bajas de sustancias químicas que alteran el sistema endocrino pueden causar problemas de salud y es posible que no exista una dosis segura para la exposición a los EDC. Sin embargo, las regulaciones normalmente no protegen contra los efectos de las dosis bajas«.

Es hora de que la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y otros responsables políticos mundiales tomen medidas para abordar esta amenaza a la salud pública.

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