En las escuelas deben comer ecológico y local

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El dinero público del Programa de Frutas y Hortalizas de las escuelas debe emplearse en alimentos ecológicos y locales, no en productos con plaguicidas de grandes distribuidoras.

Fruta barata para las escuelas

El nuevo estudio ‘Más fruta, menos plaguicidas’ de Ecologistas en Acción revela que la mayoría de las comunidades autónomas no exigen criterios obligatorios de producción ecológica en su Programa Escolar de Frutas y Hortalizas de sus escuelas.

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Contexto: el Programa Escolar de Frutas y Hortalizas es una iniciativa financiada con fondos públicos europeos para distribuir alimentos frescos en miles de centros educativos. Entre sus objetivos están promover la producción ecológica, la proximidad y los circuitos cortos de comercialización para fomentar hábitos alimentarios saludables. En el curso 25-26 contó con más de 13,2 millones de euros para frutas y hortalizas en el Estado español.

Aunque el programa es positivo, el hecho de que la producción ecológica y la proximidad no sean criterios obligatorios hace que no se aproveche su enorme potencial para mejorar la salud infantil e impulsar la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles.

Resultados del curso 25-26

Las ofertas baratas se valoraron más

El precio fue el criterio que tuvo el mayor peso o ponderación a la hora de adjudicar los contratos en 10 de las 14 regiones analizadas, a pesar de que el artículo 145.1 de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público apuesta claramente por la pluralidad de criterios de adjudicación basados en la mejor relación calidad-precio.

Destacan Extremadura, con un peso de 90 puntos sobre 100, Madrid, con 80 puntos sobre 100, y Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, con 61 y 60 puntos sobre 100, respectivamente.

Al dar una importancia mayor a la oferta más barata, los pliegos de condiciones favorecen a las grandes empresas distribuidoras, que disponen de un mayor margen para reducir el precio de la oferta.

Como consecuencia, en el curso 2025/26, el 65 % del presupuesto total del programa para ese año se lo quedaron tres empresas distribuidoras suprarregionales:

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No se valoró ni obligó a comprar ecológico

El criterio de producción ecológica solo se observó en tres de las CCAA analizadas y con un peso menor que el precio.

Las tres CCAA que lo tuvieron en cuenta fueron las Islas Canarias, que dieron 45 puntos sobre 100 a las ofertas con productos ecológicos, Andalucía, con 26 puntos sobre 100, y La Rioja, con 20 puntos sobre 100.

Se valoró poco la producción local

Por otra parte, aunque el criterio de proximidad se tiene en cuenta en muchos pliegos de condiciones, por lo general tiene una ponderación más bien baja.

Las excepciones son Aragón (20 de 100 puntos), Asturias (30 de 100 puntos) y las Islas Canarias (25 de 100 puntos). Esto explica en parte por qué el programa contribuye sólo de forma muy limitada al fomento de las pequeñas explotaciones agrícolas y, por ende, a la economía local.

El estudio destaca dos buenas prácticas: la apuesta de Catalunya por alimentos de proximidad y los criterios de contratación de Canarias, donde se otorgaron 45 puntos a la producción ecológica y 25 puntos al apoyo a productores primarios locales.

Fruta con el disruptor endocrino imazalil

La evidencia científica señala que la infancia es especialmente vulnerable a la exposición continuada a plaguicidas, entre los que hay disruptores endocrinos que dañan el sistema hormonal infantil, por lo que reducir su presencia en la alimentación escolar debe ser una prioridad de salud pública.

El 69% de la fruta vendida en España está contaminada por plaguicidas, y la sustancia más habitual es el fungicida imazalil, detectado habitualmente en cítricos, manzanas y peras.

Este fungicida, que está identificado como disruptor endocrino y se ha relacionado con efectos sobre la reproducción y el desarrollo, fue detectado en una de las entregas analizadas dentro del programa escolar.

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Otros de los alimentos distribuidos a las escuelas, las naranjas, tomates, manzanas y peras, se encuentran entre los diez alimentos con mayor presencia de residuos de plaguicidas detectados en los controles oficiales.

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Cuando la evidencia científica relaciona la exposición crónica a determinados plaguicidas con alteraciones endocrinas, problemas neurológicos y un mayor riesgo de diversas enfermedades, un programa destinado a promover una alimentación saludable debería garantizar que los productos distribuidos estén libres de plaguicidas.

Los alimentos ecológicos deben ser obligatorios en las escuelas

¿Qué deberían hacer las administraciones?

La compra pública tiene un gran poder para fortalecer los sistemas alimentarios locales y garantizar alimentos más saludables para el alumnado.

Por eso, el gobierno central debe incorporar unos criterios mínimos obligatorios de producción ecológica y local en los pliegos de contratación de todas las comunidades autónomas, respaldado por la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público, que exige pluralidad de criterios más allá del precio.

Y las comunidades autónomas, como gestoras del programa, deben incluir y dar importancia a esos criterios en sus pliegos de contratación.

Elegir alimentos sin plaguicidas para las escuelas no es solo una cuestión de nutrición. Es una apuesta por la salud de la infancia, por el uso responsable de los recursos públicos y por un modelo agrario que cuide a las personas, a los ecosistemas y a las comunidades rurales.

Estas propuestas se desarrollan con mayor detalle en las Recomendaciones Técnicas para la Mejora del Programa Escolar de Frutas, Hortalizas y Leche que publica hoy también Ecologistas en Acción, en colaboración con Mensa Cívica y Fundación Entretantos.

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