Un efecto de la inteligencia artificial del que no se habla es que los centros de datos que la soportan necesitan PFAS, ‘químicos eternos’ que dañan los ecosistemas y la salud.
La inteligencia artificial y sus impactos
Ya han pasado varios días desde que nos temblaron las carnes con la noticia de que la IA generativa podría acabar con la humanidad en 2030.
No sabemos si la inteligencia artificial, o más bien la avaricia de unos pocos humanos, puede llevarnos a un futuro estilo Terminator.
Lo que sí sabemos ya son los impactos que está teniendo en el consumo de agua, energía, materiales y en el uso del territorio, por no hablar de la enorme generación de residuos electrónicos de los centros de datos prevista, algo que ya ha denunciado Ecologistas en Acción.
La IA, además, está aumentando la producción de tóxicos PFAS
Hay otro impacto de la inteligencia artificial del que no se está hablando lo suficiente: el aumento en la producción de sustancias PFAS que está generando, en un momento en que la Unión Europea analiza cómo llevar a cabo su restricción universal, después de que sus agencias hayan decidido que eliminar los PFAS es la mejor solución al peligro para la salud y el planeta que suponen.

¿Para qué necesita la inteligencia artificial tóxicos PFAS ?
Respuesta rápida: para enfriar los centros de datos en los que aloja sus servidores.
Según la investigación de la organización Chemsec, varios de los mayores productores mundiales de PFAS están ampliando su capacidad para satisfacer tres demandas: la demanda de la inteligencia artificial y los centros de datos, la de los fabricantes de semiconductores y la de la industria de baterías de iones de litio.

Por eso el director ejecutivo del fabricante Solstice declara que la fuerte demanda de la inteligencia artificial representa una «oportunidad generacional» de crecimiento, o la multinacional japonesa Daikin planea triplicar su capacidad de producción de fluoropolímeros, con una nueva fábrica que comenzará a producir más PFAS el próximo año.
Las únicas excepciones a los planes de crecimiento en el sector son 3M y BASF, que anuncian que cesarán su producción ante la acumulación de costosos litigios por su contaminación con PFAS, y Archroma, que comercializa alternativas libres de PFAS.

Imagen de la planta química de Miteni, ahora clausurada, que ha contaminado el agua de cientos de miles de personas en el norte de Italia
Que no nos engañen
La industria, muy bien asesorada, está vendiendo que el uso de PFAS para la refrigeración de los superordenadores necesarios para la inteligencia artificial supondrá un ahorro de agua.
Saben que el gasto de agua es uno de los aspectos que más oposición social tiene, e intentan que elijamos entre dos opciones, cuando ninguna de las dos es buena para nuestra salud ni para nuestro planeta. Nuestro trabajo es seguir informándonos y no caer en la trampa.
Los organismos reguladores deben regular adecuadamente los centros de datos y el crecimiento de la inteligencia artificial. Si no se regula, nos enfrentaremos a una nueva oleada de PFAS tóxicos que permanecerán indefinidamente en el planeta, algo mucho peor que un ciborg vengador del futuro.
Si quieres saber más sobre cada uno de los 10 productores, te animamos a leer el estudio de Chemsec y el artículo que recoge su investigación de The Guardian.
La toxicidad de los PFAS
Las sustancias poli y perfluoroalquiladas o PFAS son un grupo de más de 10.000 moléculas sintéticas, creadas con el objetivo de tener materiales resistentes al calor, a la tensión eléctrica o al agua.
Por eso, los PFAS se encuentran en sartenes, ropa impermeable y alimentos. Pero principalmente se emplean en equipos industriales para refrigerar, hacer que sean más resistentes a la tensión y al calor, etc.
Los PFAS han resultado ser tan eficaces que actualmente contaminan los cuerpos de la población europea de la misma forma que los lugares en los que se produjeron.

Así que los PFAS son muy persistentes, bioacumulables pero, además, causan daños en los ecosistemas y en la salud humana porque atacan al sistema hormonal, dañan el sistema inmune y algunos de los miembros de la familia son cancerígenos.
Los PFAS violan los derechos humanos
Hasta tal punto es grave la contaminación mundial por PFAS que la nueva Relatora Especial sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, Bethanie Carney Almroth, alerta sobre el creciente impacto de la contaminación química en los derechos humanos, basándose en el informe Las sustancias químicas eternas y los derechos humanos de su antecesor Marcos Orellana (que recomendamos leer).
Pero ¿es posible abandonar los PFAS?
El mercado global de PFAS supone solo el 1% del mercado de todos los productos químicos. ¡El gasto en PFAS es equivalente al de los estadounidenses en San Valentín!
Además, hay alternativas menos tóxicas para casi todos sus usos, así que sí, es posible abandonar el uso de estas sustancias.
También es necesario, ya que los costes sociales, medioambientales y para la salud humana que provocan alcanzan los 440.000 millones de euros solo en Europa, según la Comisión.

