Las fresas cultivadas en España están contaminadas con plaguicidas aunque en un porcentaje menor y con menos sustancias que las cultivadas en la Unión Europea, según una investigación realizada por PAN Europe y varias ONG europeas, entre ellas Ecologistas en Acción.
Las fresas a examen
Las fresas son una fruta muy popular en la Unión Europea, con un gran consumo infantil. Debido a la gran demanda, su producción es intensiva, con un gran impacto en el consumo de agua y en el respeto a los derechos humanos de las jornaleras.
Para tener una idea del impacto del cultivo de fresas en la contaminación por plaguicidas, Pesticide Action Network Europe y sus ONG asociadas, entre ellas Ecologistas en Acción, publican hoy un estudio sobre la presencia de plaguicidas en las fresas de once países de la UE, entre ellos España.
El 88 % de las fresas europeas están contaminadas
A nivel europeo, los análisis detectan plaguicidas en el 88 % de las fresas, en algunos casos con un elevado número de residuos diferentes. Destacan los nueve plaguicidas detectados en una muestra de fresas cultivadas en Bélgica, los ocho en una muestra húngara o los siete en una irlandesa.
Preocupa que el 58 % de las fresas europeas estén contaminadas con plaguicidas PFAS, llamados ‘químicos eternos’ por su elevada persistencia. Este tipo de plaguicidas, cuando se degradan, liberan al medio ambiente una pequeña molécula, el ácido trifluoroacético, que acaba de ser propuesto para su clasificación como reprotóxico.

Además, el 56 % de los plaguicidas identificados forman parte del grupo de los plaguicidas autorizados más peligrosos, los denominados candidatos a la sustitución, que deberían haberse eliminado progresivamente desde 2011. SPOILER: todavía no han sacado del mercado ninguno.
El 33 % de las fresas españolas
En España, se han analizado 3 muestras: dos de ellas de cultivo convencional y una vendida como ‘libre de plaguicidas’ (aunque sin certificar como ecológica).
Una de las 3 muestras tenía residuos de plaguicidas, en concreto de dos sustancias: el fungicida Fluxapyroxad (0,11 mg/kg con un límite legal de 4), un plaguicida PFAS de gran persistencia, y el insecticida Spinosad (0,046 con un LMR de 0,3). Ambas sustancias están autorizadas en la Unión Europea y se han detectado por debajo del límite legal. La muestra vendida como ‘libres de plaguicidas’ no contenía ninguna sustancia.
Estos resultados concuerdan con los últimos datos oficiales del año 2024 de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, según los que el 64 % de las fresas españolas de agricultura convencional estaban libres de plaguicidas.
El 0 % de las fresas ecológicas
Ninguna de las muestras de fresas ecológicas analizadas en Europa, ni tampoco la analizada en España como ‘libre de plaguicidas’, contiene estos tóxicos, lo que confirma que consumir ecológico y local es la mejor opción para evitar estos tóxicos.

Lo malo y lo bueno de estos resultados
Lo malo: las fresas están contaminadas con plaguicidas.
Lo bueno: la industria agraria puede cultivar fresas sin emplear plaguicidas en un porcentaje nada desdeñable.
Los plaguicidas no son imprescindibles, como dice su industria productora que pide una flexibilización de las normas de plaguicidas para facilitar su uso. De hecho, escuchando a la industria, la Comisión Europea lanzó su propuesta de Ómnibus Alimentario y de Piensos que se debate en la actualidad y que propone, entre otras medidas, dar permisos ilimitados a muchos plaguicidas.
No se necesita cambiar la normativa de plaguicidas europea por medio de una ley ómnibus, rápida, que no escucha a la ciencia ni a la población. Se necesita aplicar bien la normativa.
El hecho de que no solo estén libres de plaguicidas las fresas ecológicas, sino también un porcentaje elevado de las cultivadas en convencional demuestra que España puede y debe cultivar sin plaguicidas.

Sin olvidar…
No debemos olvidar otros impactos asociados al cultivo intensivo de fresas, como el gran consumo de agua, en una época en que la crisis climática hace que sea un recurso cada vez más escaso.
Y por supuesto, cada vez que comas una fresa, piensa en las condiciones de las personas que las cultivan, casi todas mujeres en situación laboral de semiesclavitud. Sus condiciones de vida y gran exposición a plaguicidas quedan reflejadas en el documental ‘La voz del invernadero’.
Ecologistas en Acción exige a la industria agrícola y a las administraciones competentes que cultiven con cada vez menos plaguicidas, con el objetivo de eliminarlos completamente y cumplan la legalidad en las condiciones laborales de las jornaleras para proteger la salud de las personas que consumen y la de las que cultivan las fresas, así como para proteger los ecosistemas.


