Contratar a 50 funcionarios más evitaría la aprobación ilimitada de plaguicidas propuesta por la Comisión Europea, según la propia Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.
Solo 50 funcionarios más
50 funcionarios más. Todos los problemas ambientales y de salud que podrían derivarse de que las sustancias plaguicidas no pasen su particular ITV cada 10 o 15 años podrían evitarse con algo tan sencillo como contratar 50 funcionarios más.
Así se acabaría el retraso en la evaluación de las sustancias activas de los plaguicidas a nivel europeo que, según la Comisión Europea, motivó la propuesta de aprobación ilimitada de gran número de plaguicidas.
Así de claro lo dijo la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ante la pregunta sobre posibles alternativas a la autorización ilimitada de los plaguicidas realizada por el diputado francés Benoît Biteau y la eurodiputada croata Biljana Borzan:
Es decir, la EFSA respondió: ‘Con 50 empleados más y 15 millones de euros, destinados a financiar este aumento de personal, así como a mejorar la automatización y las herramientas de evaluación de la EFSA y los Estados miembros, el retraso podría subsanarse en un plazo de tres años‘.
50 funcionarios más y 15 millones de € evitarían los daños que podría causar la aprobación ilimitada de plaguicidas
Existe una alternativa sencilla, rápida y segura.
Di no a la propuesta de la Comisión
Podría parecer que con esta carta acabaría el sinsentido de dejar de examinar los plaguicidas para ver los daños que causan.
Pero no, todavía siguen las negociaciones y es el momento de seguir presionando para que la Comisión Europea retire esta propuesta tan peligrosa para la salud, la naturaleza y la agricultura.
Puedes hacerlo firmando aquí:
Siguen las negociaciones
Es buen momento para firmar porque siguen las ofertas y contraofertas a nivel europeo.
Por un lado, están quienes quieren ampliar la desregulación. Por ejemplo, Chipre, que ostenta la Presidencia del Consejo, ha propuesto ampliar la aprobación ilimitada no solo a las sustancias activas, responsabilidad de la Unión Europea, sino también a los productos fitosanitarios fabricados con ellas, que según la propuesta de Ómnibus de Alimentos y Piensos de la Comisión, debían ser revisados por los Estados miembros.
Con el ejemplo del glifosato se verá más claro: propone no solo dar autorización ilimitada a la sustancia activa, el glifosato, sino también a los productos fitosanitarios elaborados con glifosato, como el Roundup (creado por Monsanto y ahora propiedad de Bayer) que deben ser examinados por los estados.
Por otro lado, un primer análisis realizado por las universidades de Wageningen y Leiden concluye que existen riesgos para la salud y el medio ambiente, y que la propuesta podría generar más burocracia en lugar de menos.
Por último, una coalición de organizaciones de salud pública, medio ambiente y consumidores, entre ellas Ecologistas en Acción, ha escrito una carta abierta a la Presidencia chipriota para alertar de que el Consejo no ha considerado las soluciones alternativas, incluida la alternativa de la EFSA de contratar a 50 funcionarios más.
¿Autorizaciones limitadas de nuevo?
La presión ciudadana parece que está dando frutos porque, según un documento al que ha accedido el medio de prensa Politico, en la negociación del 29 de mayo los estados miembros decidieron volver a las aprobaciones limitadas para los plaguicidas convencionales. Así, sustancias como el glifosato seguirían pasando su particular ‘ITV‘, aunque la primera aprobación pasaría a hacerse a los 15 años, en lugar de los 10 años actuales. Las revisiones posteriores serían válidas durante 20 años, en lugar de los 15 actuales.
Solo las sustancias activas de bajo riesgo y de biocontrol podrían optar a una aprobación ilimitada.
La razón que esgrimen para la ampliación de los plazos es ‘abordar el retraso en los procedimientos de renovación en curso‘. Sí, ese retraso que la EFSA propone arreglar con 50 funcionarios más… un sinsentido que se debe a que la Unión Europea escucha las quejas de la industria agroquímica, con estudios que afirman que la aprobación de sus pesticidas les cuesta 10 veces más en la UE que en EE. UU.
Lo que calla la industria es que el retraso en las evaluaciones de pesticidas se debe a la mala calidad de los documentos que presenta.
Otras decisiones
Mientras se negocia el plazo de las aprobaciones, el Consejo ya ha decidido otros aspectos de la propuesta ómnibus, como permitir drones para fumigar plaguicidas, a pesar de que aún no exista un marco de evaluación de riesgos armonizado en la UE. La fumigación con drones preocupa porque tiene asuntos sin resolver, como la deriva de la pulverización y la exposición fuera del objetivo.
Es vergonzoso que medidas desreguladoras con tanto impacto en la Vida se estén tomando con prisas, sin debate democrático y sin una amplia participación científica.


