Por un Reglamento REACH que controle (de verdad) las sustancias químicas nocivas

sustancias químicas nocivas

Las sustancias químicas nocivas, responsables del 8% de las muertes, requieren una aplicación efectiva del Reglamento REACH, no su desregulación.

¿Quién vigila las sustancias químicas nocivas?

La seguridad de las sustancias químicas nocivas presentes en los productos de consumo habitual es responsabilidad de la Unión Europea. 

Para evitar la exposición a tóxicos, en 2006 la UE adoptó una norma para que la industria supiera qué sustancias debía evitar o en qué cantidad las podía emplear en la producción de productos de consumo como muebles, ropa, utensilios de cocina o bicicletas.

Esa norma, injustamente desconocida, es el Reglamento REACH… y está en grave peligro, lo que hace peligrar nuestra salud y la naturaleza.

El objetivo del REACH es mantener ‘controlada’ la exposición a sustancias químicas nocivas que pueden causar cáncer, alteración hormonal, daños a la reproducción y otros problemas de salud, además de daños a la naturaleza.

Pero viendo la crisis de contaminación química actual y que el 8% de las muertes se atribuyen a enfermedades causadas por sustancias químicas nocivas según la Agencia Europea del Medio Ambiente, puede decirse que el REACH ha fallado.

El control de sustancias químicas nocivas del REACH ha fallado.

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2020: revisar el REACH

¿Por qué ha fallado el REACH? En parte, por su extrema lentitud para sacar del mercado las sustancias tóxicas. De media, ha necesitado 19 años y tres meses para restringir el uso de sustancias químicas nocivas (lo más parecido a una prohibición). Y más lento es aún otro de sus procesos para eliminar gradualmente tóxicos llamado ‘autorización’, que tarda de media 22 años y 11 meses, según la Oficina Europea de Medio Ambiente.

En comparación, la velocidad con la que la industria puede introducir nuevas sustancias químicas en el mercado es mucho mayor, de tres semanas desde que presenta los datos a la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), incluso si estos datos están incompletos o la sustancia no es segura.

Queda claro que así, la población y la naturaleza no están protegidas frente a las sustancias químicas nocivas.

Por eso, en 2020 la Comisión prometió revisar el reglamento REACH para lograr una ‘contaminación química cero en el medio ambiente’. Su idea era modernizar los procesos del REACH para hacerlo más rápido y eficaz. 

Pero la revisión se ha ido retrasando en contra de la propia jurisprudencia de la UE. Hasta el Defensor del Pueblo Europeo consideró el retraso como mala administración de la Comisión.

2026: ¿simplificar el REACH?

A la industria le ha venido muy bien que no se revise el REACH porque durante 20 años ha aprendido a aprovechar las lagunas legales que le han permitido que la retirada del mercado de las sustancias químicas nocivas sea lenta y la entrada rápida y poco exigente.

Pero cuando tras la guerra en Ucrania la subida de los precios de la energía afectó a los beneficios de la industria química, encontraron la excusa perfecta para ir más allá y optar por una estrategia más ambiciosa: pedir la desregulación del REACH, disfrazándola de simplificación, como explica el Consejo Europeo de la Industria Química CEFIC, el grupo de presión con mayor inversión en Bruselas y principal impulsor de la industria química.

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Imagen original de Corporate Europe

Hoy el contexto es éste: la agenda industrial impulsada por CEFIC en la Declaración de Amberes ha sido adoptada en su totalidad por la Comisión, en varios Estados miembros la desregulación está creciendo de la mano de la extrema derecha y, por último, desde las elecciones de 2024, el Parlamento Europeo también ha presenciado una creciente alianza entre la derecha y la extrema derecha, que probablemente se opondrá a las políticas verdes.

A todo lo anterior hay que sumar que Trump está presionando para reducir las regulaciones de la UE que considera ‘barreras comerciales no arancelarias’. 

¿Qué necesitamos entonces?

La regulación de las sustancias químicas nocivas está entre la espada y la pared. Por eso 35 organizaciones sociales se han unido en una declaración conjunta para exigir a la Comisión Europea que no reduzca la protección de la salud y de la naturaleza. En su lugar, debe aplicar y hacer cumplir el REACH de forma estricta y urgente, modernizando solo los aspectos que han quedado obsoletos, en consonancia con la ciencia del siglo XXI.

Si quieres profundizar en este tema, te aconsejamos esta publicación de Corporate Europe.

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