Los beneficios sanitarios de productos sin de tóxicos son diez veces superiores a los costes para la industria

La población europea, especialmente niños y niñas, está expuesta a niveles «alarmantes» de sustancias químicas peligrosas, según el mayor programa público de biomonitoreo.

Niveles alarmantes de tóxicos en nuestros cuerpos

La Iniciativa Europea de Biomonitoreo Humano (HBM4EU) es un programa en el que 116 agencias gubernamentales, laboratorios y universidades analizan la presencia de 18 grupos de tóxicos en la orina y sangre de más de 13.000 habitantes de 28 países europeos.

Su conclusión para los últimos años es que “la población europea está expuesta a niveles «alarmantes» de sustancias químicas peligrosas, especialmente los niños y niñas.

Gran parte de esa exposición se produce a través de productos de consumo habitual, como ropa, muebles, juguetes… por culpa de una normativa débil, que ha antepuesto el beneficio a corto plazo de las empresas químicas.

biomonitoreo

¿Qué hará la Comisión Europea?

La Comisión Europea se comprometió, en su Estrategia sobre productos químicos, a prohibir los tóxicos más dañinos en todos los productos de consumo, llevando a cabo una revisión de la ley de seguridad química de la UE, el REACH. Aunque prometió esta revisión para finales de 2022, los comisarios de la UE decidieron retrasarla por la presión de la industria química alemana.

Ahora, al retraso en la revisión del REACH, se une una posible rebaja de la prohibición de tóxicos en los productos de consumo. Según un borrador de evaluación de impacto al que ha tenido acceso la organización Corporate Observatory Europe, la Comisión planea permitir que sustancias tóxicas preocupantes se sigan utilizando en al menos la mitad de los productos en los que se utilizan actualmente, contrariamente a lo que prometió su vicepresidente ejecutivo, Frans Timmermans.

La Comisión planea dejar tóxicos peligrosos en los productos a pesar de que, según la evaluación de impacto y para un periodo de 30 años, sustituirlos costaría a la industria química 10 veces menos de los beneficios generados en la salud. Así, reformular sus productos le costaría a la industria entre 900 y 2.700 millones EUR al año, frente a los beneficios para la salud de entre 11.000 y 31.000 millones EUR anuales, que se derivarían de tener productos sin tóxicos relacionados con graves daños como cáncer, infertilidad, obesidad, asma y enfermedades neurológicas.

Biomonitoreo: otros hallazgos

El programa de biomonitoreo produjo 168 artículos revisados ​​por pares, que encontraron datos tan preocupantes como que el 99 % de los niños y niñas europeas están contaminados con, al menos, un retardante de llama. O que el 17 % de niños y adolescentes están en riesgo por la exposición a una mezcla de ftalatos tóxicos para la reproducción; o que todas las europeas tenemos una «contaminación interna pronunciada» de bisfenoles

En cuanto a los (PFAS) poli y perfluoroalquilos  o tóxicos eternos, ya sabíamos que la adolescencia europea tiene niveles altos. Ahora, el análisis confirma que todos los jóvenes están contaminados, y en torno a una cuarta parte en una concentración más allá del nivel de preocupación para la salud. HBM4EU también identificó ‘puntos críticos de PFAS’, lugares en donde la exposición es alrededor de 100 veces mayor que el promedio y por lo tanto, supone «un riesgo para la salud humana».

Necesitamos cambios en el REACH

A estos niveles de contaminación se ha llegado a pesar de estar vigente una normativa de control de sustancias químicas en la UE, el reglamento REACH. Es decir, estos niveles de contaminación solo indican que el REACH ha fallado.

La investigación de HBM4EU demostró que hay una necesidad urgente de actualizar esta legislación.

Entre otros cambios, debe reflejar el llamado efecto cóctel o efecto combinado de varias sustancias, con mayores efectos en la salud que las sustancias por separado.

También debe evitarse la llamada «sustitución lamentable«, de la que el biomonitoreo encontró multitud de ejemplos. Esta sustitución consiste en cambiar una sustancia regulada por otra igual de peligrosa pero sin restricciones legales. Así, HBM4EU encontró niveles crecientes de BPS, sustituto del BPA y vinculado con la obesidad y el cáncer de tiroides. También evidencias de un cambio similar en los ftalatos y el controvertido sustituto DINCH y en los PFAS, a los que encontraron «muchos» sustitutos.

En muchos casos, ni siquiera se pudo establecer niveles de preocupación para la salud por falta de datos sobre la toxicidad, otro punto a cambiar en el REACH, que ha permitido comercializar productos sin verificar la calidad de los datos proporcionados por la empresa, o con datos de toxicidad poco fiables.

En conclusión, la población está contaminada a niveles alarmantes de sustancias, y para la mayoría de ellas no se conocen los peligros potenciales. Y para aquellas para las que sí hay datos disponibles, la mayoría de las pruebas infringieron las concentraciones legales en las poblaciones muestreadas.

 

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