¡Ya puedes hacer algo para evitar que la UE cambie la normativa y permita cancerígenos en los cosméticos!
Lo que proponen para cosméticos
La Comisión Europea ha propuesto cambios al Reglamento sobre productos cosméticos mediante un ‘ómnibus de químicos’.
Nos ponemos en contexto y vamos al grano: Durante más de 20 años, la legislación de la UE sobre cosméticos ha prohibido en gran medida las sustancias carcinógenas, mutágenas y tóxicas para la reproducción (CMR) en cosméticos y productos de cuidado personal.
Sin embargo, el ómnibus propuesto amenaza estas garantías, con lo que puede exponer a las personas a riesgos para la salud que son absolutamente evitables.
No hay ninguna justificación para permitir la presencia de carcinógenos* en los cosméticos.
Como en el caso de otros ómnibus, como el de alimentos, con la excusa de la competitividad y la simplificación, la Comisión toma la vía más rápida para reducir la protección de leyes cuyos cambios deberían seguir caminos mucho más democráticos.
No sólo cancerígenos
Por mayor brevedad, hablamos únicamente de cancerígenos, pero los cambios en el Reglamento de cosméticos también pretenden permitir sustancias químicas que afectan a la reproducción (reprotóxicas) y que alteran el ADN (mutagénicas).
Todas ellas pueden provocar graves efectos sobre la salud:
- Cáncer: Algunas sustancias químicas presentes en los productos de cuidado personal están relacionadas con diversos tipos de cáncer.
- Daño reproductivo: Ciertas sustancias pueden afectar la fertilidad o dañar a los bebés en desarrollo.
- Daño genético: Algunas sustancias químicas pueden alterar el ADN, afectando potencialmente también a las generaciones futuras.
Si no hacemos nada, estos cambios se aplicarán no solo al maquillaje, sino también a productos de cuidado personal como pasta de dientes, protector solar, champú o cremas de afeitar.
Cosméticos con cancerígenos conocidos
Según la ley de cosméticos, en vigor desde 2013, una vez que una sustancia se clasifica como carcinógena, las empresas tienen un plazo de 1,5 años para eliminarla de los cosméticos. La Comisión propone ampliar este plazo a casi cinco años, aunque dos secciones de la Comisión lo quieren ampliar más, hasta seis años y medio.
Se trata de un plazo muy largo para permitir la presencia de sustancias químicas cancerígenas conocidas en los productos, y demasiado largo para dejar que las personas sigan expuestas a ellas.
De aceptarse la propuesta, mujeres (algunas embarazadas), jóvenes y niñas, principales dianas de la industria cosmética, seguirán expuestas durante años a sustancias que se sabe que pueden provocar cáncer y dañar a su fertilidad.
Da igual cómo entre a tu cuerpo: provoca cáncer
La Comisión propone que las sustancias carcinógenas por inhalación o ingestión dejen de considerarse preocupantes en los cosméticos.
Sin embargo, la exposición puede producirse de forma involuntaria, por ejemplo, por un uso inadecuado por parte de niños y niñas. Por no hablar de que las sustancias de los pintalabios o la pasta de dientes se ingieren y que ciertas formas de aplicación, como los sprays, favorecen la inhalación.
Permitir cancerígenos con estas vías de exposición en cosméticos supone un riesgo inaceptable. Incluso los gobiernos de los Estados miembros lo han visto, ya que el Consejo ha rechazado esta exención.
Debe garantizarse la protección contra todos los carcinógenos, independientemente de cómo entren al cuerpo.
Qué hacer al respecto
Ahora es el momento de actuar porque el Parlamento Europeo está debatiendo esta propuesta.
Ponte en contacto con tus representantes a través de la petición ‘Mantener las normas de la UE para la protección de la salud: ¡No a las sustancias tóxicas en nuestros cosméticos!‘, desarrollada por la ONG Générations Futures y disponible en varios idiomas.
Accede a la petición
Ayuda a proteger a la población de los carcinógenos en los cosméticos compartiendo la información.
Y recuerda: aunque la industria afirme que los costes de la reformulación de sus productos son muy grandes, mayores son los costes para la sociedad del aumento de las tasas de cáncer, infertilidad y daño genético, así como el gasto en atención médica.


